Un día, un hombre sabio y piadoso clamó al cielo por una respuesta.
La pregunta que hacía era: ¿Cuál es la clave, Señor, para que el mundo viva en armonía?
El hombre aquel encabezaba a un grupo de misioneros que oraban por la paz del mundo, para lograr que las fronteras no existieran y que toda la gente viviera feliz.
Entonces, los cielos se abrieron y después de un grandioso estruendo, la voz de Dios les respondió:
LA CLAVES ES: COMODIDAD.
¿COMODIDAD, Señor? ¿Qué quieres decir con eso?
Y Dios respondió:
Es decir, así COMO yo os DI, DAD vosotros a vuestros prójimos.
martes, 5 de agosto de 2008
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